viernes, 11 de julio de 2008

EXITOSO PARO NACIONAL: IMPARABLE RESPUESTA POPULAR



El Paro Nacional convocado por la CGTP y la CPS para este 9 de julio, fue acatado de manera contundente por el pueblo arequipeño, que al igual que en otras ocasiones paralizó totalmente la ciudad y se movilizó multitudinariamente desde los conos hasta la Plaza de Armas, donde alrededor del mediodía decenas de miles de manifestantes se concentraron para expresar su repudio al gobierno aprista.

Desde tempranas horas de la madrugada, comenzaron los bloqueos de las rutas de acceso a la ciudad, así como de las principales avenidas. Las actividades laborales estuvieron suspendidas casi en su totalidad, y los mercados y centros de estudio permanecieron cerrados. Los pobladores, transportistas, comerciantes, estudiantes y trabajadores de empresas públicas y privadas se plegaron a la paralización a través de sus organizaciones de bases.

A media mañana se iniciaron las preconcentraciones en distintos puntos de la ciudad, para realizar las numerosas marchas que convergieron en el centro histórico. Hasta la Plaza de Armas llegaron las delegaciones del Frente Amplio Cívico de Arequipa, pobladores de la central AUPA, la FDTA, el combativo Sindicato de Trabajadores de Construcción Civil, el histórico SUTEP, sindicatos del gobierno regional y municipalidades, transportistas, comunidades campesinas, sindicatos de empresas privadas como Inkalpaca, asociaciones de comerciantes de mercados y mercadillos, asociaciones de trabajadores independientes como la de los Locutorios Móviles, trabajadores despedidos y jubilados, CONACAMI, estudiantes y trabajadores universitarios, la Coordinadora de Juventudes, colectivos y partidos políticos de izquierda, entre muchos otros.

A pesar de algunos incidentes aislados, el Paro transcurrió pacíficamente. Las consignas y demandas de los distintos sectores coincidieron en condenar el continuismo neoliberal y el autoritarismo bufalesco del gobierno de Alan García. Se escucharon llamados a la solidaridad con las problemáticas de otras regiones, como la del Oriente; contra la presencia de tropas estadounidenses en Ayacucho; contra la gran prensa limeña simbolizada en “Chichi” Valenzuela; contra la feroz represión; y por la unidad más amplia de todo el pueblo, saboteada por la infiltración y el fujisenderismo seudorradical.

Esta exitosa jornada de lucha, se levanta como un hito en el proceso de acumulación de las fuerzas populares, que han pasado del repliegue y la pasividad defensiva –como en el caso de los sindicatos y asociaciones que se han fortalecido y multiplicado-, a la reorganización y articulación espontánea como respuesta a la persecución estatal. Sin embargo, esta efervescencia social aún no tiene una expresión política visible y definida, que es sin duda el mayor reto pendiente. La Asamblea Nacional de los Pueblos convocada para el 4 de noviembre será un momento clave y decisivo en ese proceso.

miércoles, 18 de junio de 2008

¡BASTA DE HAMBRE, CORRUPCIÓN, DESEMPLEO, ENTREGUISMO Y REPRESIÓN! ¡9 DE JULIO PARO CÍVICO NACIONAL POPULAR!

Desde el Colectivo SUR expresamos nuestra adhesión a la convocatoria para el próximo Paro Nacional, y hacemos nuestro el descontento que alienta las luchas de todo el pueblo: campesinos, indígenas, estudiantes, mujeres, trabajadores, pequeños empresarios, maestros y muchos otros.

Para la gran mayoría, el “crecimiento económico” tan celebrado por el gobierno y los grandes medios de comunicación, sólo ha significado el alza del costo de vida, el deterioro y privatización de los servicios públicos, el saqueo de nuestros recursos naturales, y una brutal represión que ya ha causado varias muertes.

¿Quiénes se benefician entonces del “crecimiento” y el “desarrollo”? Si la plata nunca alcanza en los hogares, los hospitales se caen a pedazos, la educación pública tiene cada vez menos presupuesto, los sueldos de los trabajadores nunca suben, ¿a dónde se va la riqueza que todos generamos?

Pues a dónde siempre se ha ido. A las cuentas bancarias de los ricos, a los balnearios de Asia, a las clínicas privadas de lujo, a los colegios de élite, a las utilidades multimillonarias de las grandes empresas, a las coimas y sobornos para los magistrados y la “clase política”, a los proyectos de caridad para maquillar la desigualdad y la pobreza.

Los privilegios de unos cuantos se producen a costa de comunidades desplazadas y envenenadas, dirigentes perseguidos y asesinados, trabajadores explotados y derechos recortados, desinformación y embrutecimiento masivo y deliberado.

Así que no cabe esperar nada del “crecimiento”, la “inversión”, el “mercado” o la “globalización”. Las verdaderas alternativas sólo pueden construirse desde el pueblo, con solidaridad, auto-organización y democracia, de forma que el bienestar colectivo esté por encima de las ganancias en las bolsas de valores.

Comencemos el gran cambio desafiando el miedo y la violencia, la injusticia y la desigualdad. Este 9 de julio vamos a encontrarnos todos y a hacernos escuchar.

¡Viva el Paro Nacional del 9 de julio!
¡Fuera tropas yanquis del Perú!
¡Por la unidad de todos los que luchan!
¡Por una alternativa popular de gobierno!

jueves, 8 de mayo de 2008

SUR en la Cumbre de los Pueblos: ¡POR LA UNIDAD, LA PAZ Y LA JUSTICIA!

El Colectivo SUR de Arequipa expresa su saludo fraterno y solidario a todas las personas y organizaciones presentes en la Cumbre de los Pueblos, que más que un simple foro, debe ser una oportunidad para la articulación y la acumulación de todas las fuerzas sociales y políticas que resisten y luchan contra el neoliberalismo.

Denunciamos la feroz persecución contra los luchadores sociales y activistas de izquierdas emprendida por el gobierno aprista y celebrada por los grandes medios de comunicación. Condenamos la represión brutal que a la fecha ha causado varias muertes y que mantiene encerradas en prisión a siete personas falsamente acusadas de terrorismo.

Frente a este clima adverso y autoritario, hacemos un llamado contra el silencio, contra el miedo y contra la indefinición. Y sobre todo, invocamos a la unidad más amplia de todo el pueblo.

Hay que defender y preservar la integridad y la autonomía de las organizaciones sociales, pero al mismo tiempo rechazar el fundamentalismo movimientista que se niega a darle una expresión política al descontento social. El Estado nacional puede ser en nuestros países un instrumento valioso para enfrentar la ofensiva del capital transnacional, y es preciso que los sectores populares disputemos democráticamente su conducción. Sin caudillos ni mesías con carta blanca. El pueblo y sus organizaciones deben estar listos para gobernar.

Tampoco creemos que esto sea suficiente. Con más convicción que nunca defendemos la idea de una sociedad postcapitalista, y más allá de esta indefinición, apostamos resueltamente por el socialismo.

Saludamos la presencia en la Cumbre de los compañeros Presidentes latinoamericanos, en particular del hermano Evo Morales, que lidera en Bolivia el proceso de transformaciones sociales más esperanzador en nuestro continente. ¡Fuerza compañero Presidente! ¡El fascismo secesionista no pasará!

La solidaridad de los grupos oprimidos se expresa en la lucha; una lucha que debe orientarse a lograr la unidad, la paz y la justicia para todos los pueblos.

¡Viva la Cumbre de los Pueblos!
¡Libertad para los siete detenidos en Tumbes!
¡Por la unidad de todos los que luchan!
¡Avanzar sin transar hacia el Paro Nacional!

viernes, 7 de marzo de 2008

SUR: POLÍTICA E IDEOLOGÍA

Asumimos la política como la esfera de la vida social constituida por el entramado de las relaciones de poder, que se establecen entre los grupos humanos a partir de diferenciaciones jerarquizantes. Cuando estas relaciones sociales devienen en estructuras rígidas y verticales, que a través de la titularidad y el ejercicio del poder suponen el bienestar de un grupo social hegemónico a costa del malestar de otros grupos subalternos, identificamos y denunciamos el fenómeno de la dominación.

La dominación se ejerce a su vez a través de dos mecanismos fundamentales: la coerción, que implica el sometimiento por el uso llano de la fuerza; y el consenso, que implica el convencimiento de dominadores y dominados de la legitimidad e inmutabilidad de las relaciones dadas de poder, esto es, la violencia simbólica. Al soporte discursivo de las estructuras sociales y de las relaciones de poder, que se invisibiliza hasta hacerse sentido común, le llamamos ideología.

Una acción es política cuando se orienta a mantener o modificar determinadas relaciones de poder. Politizar un fenómeno o un espacio, es en primer lugar visibilizar las relaciones de poder que lo determinan, y en segundo lugar actuar sobre ellas. Al repertorio de principios y de valores que sustentan nuestras teorías y prácticas políticas, le denominamos también ideología.

Bajo esas premisas, afirmamos que el sentido más amplio de nuestra acción política es combatir la dominación en todas sus formas. Apostamos por lo tanto por una política de socialización y redistribución equitativa de los recursos materiales, simbólicos y políticos que la sociedad produce, y que el capitalismo, el racismo, el heterosexismo, el fundamentalismo y el imperialismo, como formas particulares y conexas de la dominación, concentran en torno a pequeñas élites.

Nos reconocemos en la vasta tradición de lucha de nuestro pueblo y de los grupos oprimidos. Valoramos sus conquistas considerando también sus falencias. Nos ubicamos en la continuidad de la interminable lucha por la liberación.

Reivindicamos además, en la vida y en la obra de José Carlos Mariátegui, fundador del socialismo peruano, un paradigma vigente para la acción política emancipatoria. Sintetizamos el legado mariateguista en los siguientes enunciados:

· La concepción de la política socialista como una actividad esencialmente creadora y libertaria. En un contexto en el que el neoliberalismo hegemónico y el posibilismo conservador de las izquierdas claudicantes han reducido la política a un mero asunto de gestión y administración del aparato estatal, reivindicamos la política como una práctica primordialmente emancipatoria y creativa, “ni calco ni copia”, sino “creación heroica”.

· El trabajo intelectual dedicado a la elaboración del pensamiento crítico. Subrayamos la importancia crucial de levantar discursos alternativos al pensamiento hegemónico, recuperando los saberes subalternos y enriqueciéndolos permanentemente, como parte orgánica de la lucha de los pueblos y grupos oprimidos.

· La valoración positiva de la dimensión no-racional de la política, que Mariátegui llamó el “mito revolucionario”. Aquí, reivindicamos por un lado, la tarea de inventar y recrear racionalidades distintas a la racionalidad instrumental de la modernidad y el capitalismo, y por el otro, reconocemos el papel definitivo de la voluntad individual y de las subjetividades en los procesos emancipatorios.

· La asimilación de la militancia y su ética, en el proyecto personal de vida. “Mi pensamiento y mi vida –declaraba el Amauta- constituyen una sola cosa, un único proceso”.

· La afirmación del socialismo como alternativa. Frente a la indefinición post-capitalista y post-moderna de muchas opciones contestatarias, y reconociendo la pluralidad y legitimidad de las diferentes apuestas progresistas, reivindicamos con Mariátegui al Socialismo como proyecto libertario, y con él, a la Solidaridad como el principio mayor de una organización social radicalmente diferente del capitalismo individualista y competitivo.

En el proceso histórico de la construcción de una alternativa socialista para nuestro pueblo, reconocemos la obra de Alberto Flores Galindo como un punto de inflexión, que evidencia el agotamiento de una época y de una generación, y sienta las bases de una nueva etapa. Asumimos el ejemplo y el encargo de Flores Galindo de volver a pensar el socialismo, para dotarlo de futuro; de hacer del socialismo “una palabra realmente inédita en el Perú” y de reencontrar su “dimensión utópica”.

En la línea de Mariátegui, asumimos la organización de los grupos subalternos como una tarea fundamental de la construcción del poder popular y de la emancipación social. Reivindicamos por ello la figura histórica de María Elena Moyano, como símbolo de la resistencia popular frente a la miseria, la violencia y el terror, y de la consecuencia militante, llevada hasta el sacrificio de la propia vida, en defensa de las organizaciones populares y de la causa socialista.

Entendemos al socialismo como una alternativa necesariamente plural, en la que pueden converger numerosas tradiciones libertarias de todos los pueblos y colectividades del mundo. En ese marco, encontramos en la historia de las luchas populares de la América Latina, un referente político ineludible y una fuente inagotable para la reafirmación socialista. Así, los colores rojo y negro, del Movimiento 26 de Julio, los asumimos como propios, como símbolos del ímpetu socialista latinoamericano.

Dos inquietudes primigenias subyacen a nuestro ideario político: la rebeldía y la esperanza; la negación de un presente injusto y la afirmación de un futuro mejor. Y nuestra práctica política se contiene en tres elementos centrales: reflexión, organización y acción, para la transformación socialista.